El análisis de vulnerabilidades es la práctica de detectar, identificar y evaluar vulnerabilidades de ciberseguridad dentro de la infraestructura de TI de una organización.
El análisis de vulnerabilidades es un componente esencial de la detección y respuesta ante amenazas que implica el análisis continuo de la infraestructura de TI en busca de vulnerabilidades que puedan aprovecharse. Todo el entorno de TI está incluido en estos análisis, desde aplicaciones y redes informáticas hasta dispositivos de endpoint como portátiles, ordenadores de sobremesa, servidores e incluso smartphones.
El análisis de vulnerabilidades permite a las organizaciones encontrar y abordar cualquier defecto, riesgo o debilidad en su ciberseguridad que podría permitir a los actores maliciosos obtener acceso a sus sistemas, interrumpir sus operaciones o robar su información confidencial. Las vulnerabilidades pueden incluir:
Conceptos erróneos comunes sobre el análisis de vulnerabilidades
El análisis de vulnerabilidades es clave para cualquier estrategia de gestión de amenazas exitosa. Sin embargo, a pesar de su efectividad, varios conceptos erróneos comunes han impedido que el análisis de vulnerabilidades se adopte más ampliamente.
Una es que los análisis de vulnerabilidades solo deben realizarse de vez en cuando. Con miles de nuevas amenazas cibernéticas que se introducen cada día, el análisis de vulnerabilidades es mucho más eficaz si se lleva a cabo de forma continua.
Otra idea errónea es que solo las grandes organizaciones necesitan analizar las vulnerabilidades. De hecho, las pequeñas y medianas empresas son igual de vulnerables a los ataques y muchas de ellas no cuentan con los recursos necesarios para recuperarse o lidiar con las consecuencias. El análisis de vulnerabilidades puede ayudar a organizaciones de cualquier tamaño a defenderse frente a ciberamenazas y protegerse a sí mismas, a sus clientes y a su negocio.
Análisis de vulnerabilidades frente a pruebas de penetración
Aunque el análisis de vulnerabilidades y las pruebas de penetración son partes esenciales de la estrategia de ciberseguridad de una organización, existen varias diferencias clave entre ellas.
El análisis de vulnerabilidades es un proceso automatizado que identifica proactivamente los fallos de seguridad existentes antes de que puedan aprovecharse. Las pruebas de penetración, por otro lado, son un ejercicio manual que simula un ciberataque en el mundo real para probar los controles de seguridad de una organización.
Aunque el análisis de vulnerabilidades y las pruebas de penetración son partes esenciales de la estrategia de ciberseguridad de una organización, existen varias diferencias clave entre ellas.
El análisis de vulnerabilidades es un proceso automatizado que identifica proactivamente los fallos de seguridad existentes antes de que puedan aprovecharse. Las pruebas de penetración, por otro lado, son un ejercicio manual que simula un ciberataque en el mundo real para probar los controles de seguridad de una organización.
A medida que las ciberamenazas se vuelven más sofisticadas, las empresas deben ser capaces de garantizar que sus defensas de ciberseguridad sean lo más sólidas, completas y actualizadas posible. El análisis de vulnerabilidades puede identificar e informar a los equipos de seguridad de cualquier vulnerabilidad que exista en la infraestructura de TI o las medidas de ciberseguridad de una organización, y ofrecer recomendaciones sobre la mejor manera de mitigarlas.
El análisis de vulnerabilidades también puede ayudar a las organizaciones a reducir los importantes costes financieros y de reputación asociados con las filtraciones de seguridad y a mantener su cumplimiento de ciberseguridad con los organismos reguladores, incluido el Payment Card Industry Data Security Standard (PCI DSS), el National Institute of Standards and Technology (NIST) y la Health Insurance Portability and Accountability Act (HIPAA). Además, las herramientas de análisis de vulnerabilidades permiten a las organizaciones supervisar continuamente la efectividad de su ciberseguridad para mantenerse al día con cualquier amenaza, riesgo o defecto nuevo o emergente.
Los análisis de vulnerabilidades se basan en bases de datos de información sobre amenazas que contienen información detallada sobre cada amenaza conocida que podría comprometer la red, los sistemas o los datos de una organización. A continuación, emplean una variedad de herramientas y tecnologías de software para buscar cualquier signo de vulnerabilidades a esas amenazas utilizando el siguiente proceso de cinco pasos:
El escáner recopila toda la información disponible sobre la red de TI de una organización, desde direcciones IP y sistemas operativos hasta inventarios de cada dispositivo conectado a la red. Esto garantiza que el escáner esté configurado correctamente para escanear el sistema.
El escáner analiza la red o el sistema para encontrar e identificar cada posible defecto, debilidad o vulnerabilidad.
Los resultados del análisis se analizan para evaluar los riesgos y la gravedad de cada vulnerabilidad.
El escáner envía un informe al equipo de seguridad detallando lo que encontró y sugiriendo formas de abordar cada vulnerabilidad.
A continuación, el equipo de seguridad utiliza esa información para solucionar cualquier defecto en la red. Esto puede incluir la actualización de software, la instalación de parches o la reconfiguración de sistemas completos.
Al interpretar los resultados del análisis, las organizaciones pueden priorizar el orden en el que abordan los fallos para abordar primero las vulnerabilidades más urgentes. Una vez completado el proceso, el escáner vuelve al primer paso y vuelve a iniciar el proceso de análisis.
Aunque todos los análisis de vulnerabilidades funcionan de la misma manera, existen tres tipos principales de análisis que las organizaciones pueden utilizar para evaluar su ciberseguridad: análisis de redes, análisis de aplicaciones web y análisis de vulnerabilidades basados en host.
Una política de análisis de vulnerabilidades proporciona un conjunto claro de directrices, instrucciones y estándares que explican exactamente cuándo, cómo y con qué frecuencia se debe analizar una red en busca de vulnerabilidades.
Una política efectiva debe definir el alcance y los objetivos del análisis, establecer un calendario preciso para la frecuencia con la que se realizarán los análisis y describir el papel de cada miembro del equipo de ciberseguridad en la realización del análisis y la respuesta a los resultados.
Para proporcionar la máxima protección, el análisis de vulnerabilidades también debe integrarse sin problemas en cualquier política, herramienta y estrategia de ciberseguridad existente. Esto permite a una organización maximizar tanto la velocidad como la precisión de su solución de detección y respuesta a amenazas (TDR).
La gestión de la exposición al ciberriesgo (CREM) de Trend Vision One es útil para que las organizaciones pasen de la ciberseguridad reactiva a la proactiva analizando continuamente sus redes para descubrir, evaluar y mitigar vulnerabilidades en tiempo real. Al descubrir posibles fallos antes de que los agentes maliciosos lo hagan, CREM le permite encontrar, priorizar y solucionar debilidades en su entorno para que pueda desarrollar una verdadera resiliencia al ciberriesgo en toda su red.